Día 6: La Verdadera Humildad
Jesús enseña desde un barco en la costa del Lago Genesaret. Habla en parábolas, dando el ejemplo de un Fariseo y un cobrador de impuestos que van al templo a orar. Ambos hombres oran muy diferente. El Fariseo de la historia se para solo y nombra sus atributos respetables. Le agradece a Dios que no es ambicioso, deshonesto o adultero como todos los demás. Le nombra específicamente al cobrador de impuestos y le agradece a Dios el no ser como él. El Fariseo le dice audazmente a Dios lo que hace: hace ayuno dos días a la semana y da un diezmo de sus ingresos. El cobrador de impuestos se para a una distancia del altar. Con la cabeza agachada se golpea en el pecho. Lo único que dice en la oración es, "¡Dios, ten misericordia de mi, un pecador!"
Para conversar después
- ¿Qué creo que me hace aceptable para Dios?
- ¿Cómo se ve la humildad verdadera?
- ¿Qué actitudes debo cambiar?
















